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tocados por la lunaColección Ensayos

Carlos Sosa OsorioTocados por la luna

UNIVERSIDAD DE LOS ANDESAutoridades Universitarias. RectorLéster Rodríguez Herrera. Vicerrector AcadémicoHumberto Ruiz Calderón. Vicerrector AdministrativoMario Bonucci Rossini. SecretariaNancy Rivas de PradoCOLECCIÓN s por la lunaPrimera edición, 2007 Universidad de Los AndesVicerrectorado Académico Carlos Sosa Osorio. Concepto de colección y diseño de portadaKataliñ Alava. Ilustración de portadaLorena Parada MedinaPUBLICACIONESVICERRECTORADOACADÉMICO. CorrecciónHumberto Ruiz Calderón. Diseño y diagramaciónLuis Ricardo Dávila. Impresión. Director. Coordinación editorial. Asistencia editorialYelliza A. García A. Consejo editorialTomás BandesAsdrúbal BaptistaRafael CartayMariano NavaStella SerranoGregory ZambranoCOLECCIÓN Ensayos. Comité editorialLuis Alfredo AnguloJosé Briceño RuizMiguel MontoyaAlberto VillegasEl poder y magia de la lunaFreddy Parra JahnFreddy Parra CepedaGráficas El Portatítulo, C.A.HECHO EL DEPÓSITO DE LEYDepósito Legal: LF 23720078001936ISBN: 978-980-11-1071-2Prohibida la reproduccióntotal o parcial de esta obrasin la autorización escritadel autor y el editorUniversidad de Los AndesAv. 3 IndependenciaEdificio Central del RectoradoMérida, o.ula.ve/publicacionesva. Los trabajos publicados en laColección Ensayoshan sido rigurosamenteseleccionados y arbitradospor especialistas en lasdiferentes disciplinas.Impreso en VenezuelaPrinted in Venezuela

UNIVERSIDAD DE LOS ANDESAutoridades Universitarias RectorMario Bonucci Rossini Vicerrectora AcadémicaPatricia Rosenzweig Vicerrector AdministrativoManuel Aranguren Rincón SecretarioJosé María AndérezPUBLICACIONESVICERRECTORADOACADÉMICO Dirección editorialPatricia Rosenzweig Coordinación editorialVíctor García Coordinación del Consejo editorialRoberto Donoso Consejo editorialRosa Amelia AsuajePedro RivasRosalba LinaresCarlos BaptistaTomasz Suárez LitvinRicardo Rafael Contreras Producción editorialYelliza García A. Producción libro electrónicoMiguel RodríguezPrimera edición digital 2011Hecho el depósito de leyUniversidad de Los AndesAv. 3 IndependenciaEdificio Central del RectoradoMérida, il.comwww2.ula.ve/publicacionesacademicoLos trabajos publicados en esta Colección hansido rigurosamente seleccionados y arbitrados porespecialistas en las diferentes disciplinas

A Li Po, el gran poeta chino del siglo XVIII, vivo aún en la memoria dela humanidad.Paseando un día en barco –cuentan–, inclinóse demasiado con intenciónde abrazar a la luna que reflejaban las límpidas aguas del lago, y perecióahogado.A Federico García Lorca, quien no concebía un poema sin la presenciade la lunaA Julio Cortázar, mi amigoA Jhon Lennon, cuya muerte todavía no superoA Karlasileny y Adakarleny, mis hijas, mis luminariasA Valeria Amor

Este es el verdadero rostro de la luna, develado por Leonardo da Vinci.

Lo que yo escribo es puramente un ensayo demis facultades naturales, y en manera algunade las que se adquieren; y quien me sorprendaen ignorancia no hará nada que me contraríe, pues ni yo mismo respondería a otro demi obra que como me respondo a mí mismo.Quien busque ciencia, que la pesque dondeesté; de nada hago menos profesión que deeso. Anoto en estos ensayos mis fantasías, yno trato de dar a conocer las cosas, sino a mímismo. No hay que fijarse en las materias,sino en la manera cómo las trato. Que se veasi en lo que tomo a los demás he acertadoa escoger algo con qué realzar o socorrer mipropia invención.Montaigne.Ensayos (De los libros)La fórmula del ensayo –¡qué sencillo pareceesto al apuntarlo!– sería la de toda la Literatura; tener algo que decir, decirlo de modo queagite la conciencia y despierte la emoción delos otros hombres, y en lengua tan personal ypropia, que ella se bautice a sí misma.Mariano Picón Salas.Viejos y nuevos mundos (Y va de ensayo)

pórtico lunarLa luna es la primera parada en el abismoC.S.OEste ensayo de la luna lo escribí en silencio, como permanece toda ella por la ausencia de atmósfera: no hay nada más calladoen las noches que la presencia del astro y el meditar de un escritor.Sus haceres son discretos, quedos. La presencia de la luna se hacemanifiesta en el jolgorio de los cuerpos y en la naturaleza; la aparición del artista está en la obra.Esta obra fue una intuición y luego una inquietud que pusocasa en mí, y al darle forma escrita he resuelto este desvelo imaginario. Estuvo haciéndose durante varios años; claro que eso no lahace mejor ni peor. Pienso, sí, que todo libro, más que una escrituraapresurada, es un capullo, una crisálida que espera llegar a ser unamariposa tatuada de letras que ama el reflejo de su vuelo en los ojosdel lector.Llamo ensayo a esta composición porque es un intentode reflexionar y escribir libremente mis ideas del misterio que merepresenta la luna; de la influencia que tiene sobre la naturalezatoda, particularmente en los hacedores de arte, y en los artistas dela vida: esos tocados que aquí trato y a quienes no les pasa inadvertida. Todos estamos tocados por la luna, en tanto que nos corresponde vivir en este planeta sublunar. Todos de alguna manerasentimos su arrullo.13

Escribo en estas páginas la interpretación particular queme hago de la luminaria –vale mi intuición y sincronía con ella–,y además, de la vida y obra de algunas figuras significativas de laliteratura, el arte y la historia que por sus haceres alguna vez seles llamó lunáticos, maniáticos, extraños, caprichosos, extravagantes,alucinados, excéntricos, luneros o simplemente locos. Creadores quemarcan su producción con un ser y un hacer muy propio: intentardevelar matices de ese ser y hacer, será la intención que guiará laescritura de estos ensayos, escritos con la libertad, insisto, de quienno pretende demostrar nada; sino más bien centrado en la alusióny la elisión, sugiero, insinúo, hago referencias a la vez que omito ydejo lagunas con la actitud de la obra abierta ante lo que se escribey se lee. Porque desde un inicio hicimos una lectura virtual, posible;una lectura de los múltiples sentidos de la vida y obras de los seresque aquí citamos, y el resultado son estos escritos que hablan de:Frida Kahlo, Baudelaire, Francisco Rivera “Paquirri”, Armando Reverón, Ernest Hemingway, Salvador Dalí, Jorge Luis Borges, LewisCarroll, Hölderlin, Jesús, Homero, Truman Capote, Yukio Mishima,Simonetta Cattaneo Vespucchi y Marilyn Monroe. Busco, así, escribirun texto más que permita a su vez otras lecturas, para que el lectorlogre su particular descubrimiento, abra sus legítimos caminos interpretativos, juegue con sus conjeturas, establezca sus verdades; enfin, elabore su propio texto.Sócrates habló del daimon, esa presencia, esa voz quevivía en él, que a ratos guiaba sus haceres y que ha llegado a considerarse como la fuente de su genio creador y de su personalidad tanparticular. El filósofo pudo llegar a afirmar que esa presencia extrañao demonio creador, habita en todas las personas de extrema sensibilidad y signa a los que dejan huella en el mundo. Platón se refirióa esto como la locura divina o la locura poética que inspiran lasmusas, uno de los nombres que recibe la luna. Plutarco igualmentese refirió a la manía de Sócrates y la relacionó con la influencia dela luna.Desde siempre a los poetas y artistas se les ha consideradoseres anormales, venáticos, posesos, por lo extraño de sus conductas y sus obras; obras que, según se dice, les son reveladas cuandoestán en trance lunar. Es de todos conocido que en latín, vates, es14

un término común para poeta y vidente: el poeta era inspirado porlos dioses, a la vez que era visto como un adivino o un profeta, enparte respetado y temido. Recordemos que la “Santa Inquisición” noenjuiciaba a los orates y a los poetas porque se les consideraba lunáticos y por tanto no responsables de sus actos; asunto que Miguelde Cervantes conocía muy bien, por eso don Quijote y sus otrospersonajes “locos”, opinan libre y duramente contra el poder y ladoble moral establecida.Fueron los babilonios, como acuciosos observadores delfirmamento, quienes relacionaron esos inexplicables comportamientos con la influencia de los astros, particularmente por el influjo dela luna. Efecto que observaron, de manera particular, en los artistasy que los determinaba y predisponía a llevar una vida que tomabaforma oculta o efusiva en sus obras.Este ensayo, entre otras cosas, es un acto de lenguaje: unencadenamiento de palabras, escritas por un ser encadenado a lo quehabla su prójimo. Porque nos vamos abriendo paso en la realidad,acercándonos a lo que es posible conocer, con imágenes, metáforas,hipérboles, símiles, onomatopeyas, interrogaciones. La palabra es esetopo verbal fabuloso que horada el espacio aparentemente vacío quetenemos frente a nosotros. Únicamente con palabras se puede construir un vínculo que casi identifique lo que se piensa con la realidad.El lenguaje es el puente. ¿o es la realidad?. Aunque: “El hombre essiempre superior a las palabras”, nos dijo José Martí. Advierto sí, queel tema que aquí trato es bastante absurdo; porque nada lo es másque escribir de la luna en este tiempo fashion e hiperreal, preñadode cotidianidad tecnológica, imitación de imágenes, anorexia, vacaslocas, genomas, mundo light, marcas y estatus, sexo virtual, guerraspreventivas, y de risibles “ciencias duras y blandas”.En mi concepto, el lector debe comprender lo que lee, paramirar el pro y el contra en las palabras del que escribe. Si este escrito, bienvenido lector, le resulta leíble y claro, aunque no compartalos contenidos y las opiniones a veces fantásticas que aquí expreso,estoy compensado.Escribir es alucinar por las palabras, a ellas, a sus sonidosy matices mágicos uno se debe. Es nombrar el mundo y conformarlo. No en vano, Hölderlin, el gran poeta alemán, aseguraba que el15

mundo existe porque lo nombran los poetas. Por eso, estas páginascelebran la luna que existe para mí. confieso que ella me indujo a elogiarla hechizándome con sus encantos y, poseso, seguí susfases: Creciente, abre el libro y muestra el sentimiento que intentaíntimamente una poética de la luna. Plenilunio, mejor noche paratomar una decisión –dicen– bajo la luna llena, momento de máximacreatividad; ilumina estos quince ensayos en los que pienso la viday la obra de los citados. Menguante nos deja oír las voces de lostiempos que la nombran de múltiples maneras: cómo vive la luminaria en la memoria colectiva, acercándonos a la mente humana y ala naturaleza. Y, Novilunio, instante de recogimiento, propicio paraapreciar la luna y el arte, imágenes que nos causan placer, final delescrito, calma y búsqueda de energía para emprender otras ideas.16

PRIMERA PARTECRECIENTE

I. la poética de la lunaEn recuerdo de aquella niña de la gran ciudad,que jamás había visto la luna,porque el bosque deedificios no se lo permitía.y una noche la vimos.C.S.O.La luna, hermosa compañera nocturna, desaparece delcielo tres noches cada mes, en novilunio. Y como el ave Fénixemerge de su propia muerte para cumplir su palingenesia, ese renacer creciente. El firmamento compensa la ausencia y se cuajade estrellas festejando el retorno del astro. En esas desaparicionesla luna ama al sol en secreto, son hermanos. Él espera su abrazopara calmar tanta pasión, tanto fuego que lo ahoga; ella desea sufogaje para calentarse del frío insoportable. No siendo suficiente,ella toma del sol calor y luz para vivir el resto de los días. Así secelebra la hierogamia, la cópula sagrada de las luminarias.Selene, –nombre griego de la luna– “la eternamente, regularmente, raptada por el Sol (Helios) y por la Aurora, sus hermanos”, (García Bacca, 1974, p. X), con su andar dio a los humanosla sensación del tiempo. Ella lo consiente, lo mima, lo arrulla; hacede él una cualidad contra la tendencia cuantitativa que se ha impuesto, enumerándolo todo. Habla de su presencia y de la duración a través del cambio, parece ser la misma pero crece, decrece,se anuncia y es plena. Si notamos su ausencia es porque ansiamossu aparición. Imagen brillante: perla esplendente, sugerida, sugerente, que ilumina con su caricia de femenina mirada. ¿Quién sela resiste?19

La noche es tolerable porque sabemos de la luna y las estrellas. Los humanos no soportaríamos una perpetua oscuridad; asíla luna es dux, guía, faro que nos conduce en la esperanza del díay el destino. Cuentan que la luna se enamoró de Nix, Noche de negras alas, y pidió vivir con ella; el deseo le fue concedido, siempre ycuando los racionales sufrieran las vicisitudes nocturnas. Quizá porello a los espíritus malignos les complace la noche, se enseñorean enella engendrando las sombras, y hacen ladrar a los perros que tratande impedir el paso de la luna y la aparición del sol.El humano aprendió a observar sus fases en el canto de lospájaros, en el movimiento extraño de los animales, en el ritual de lasflores y los frutos, en el murmullo abundante de las aguas y en supropia sangre. En fin, si la naturaleza tiene vida, ésta se manifiestaaún más con los cambios lunares. El hombre ha comparado la lunacon su vida: laborar y observarla se han hecho una sola cosa, y alcomprenderlo magnifica a ese cuerpo iluminado que lo hace mássensible. Ha aprendido a relacionar y se admira de sí mismo; entonces da a la luna un sentido mágico: la venera, le rinde culto, crea unritual, elabora un relato, configura un arquetipo, la incorpora a su sery surge el mito por el tiempo de los tiempos. Ama la luna y con ellael misterio, ama el sol y con éste la vida. Cada elemento adquiereun sentido particular: el agua no es agua, es un dios, los árboles yla tierra se transforman, y así, todo. Él se sabe medium desde susorígenes, pues fue capaz de comprender lo oculto de la naturaleza.El imaginario de la luna nace con el humano que la mira por prim